Este es el vino más singular que elaboramos en Cámbrico. En la búsqueda de las variedades autóctonas de la Sierra de Salamanca tuvimos la suerte de toparnos con la uva Calabrés (un clon muy especial de Garnacha). En 1999 solo había treinta y dos plantas, con sus yemas injertamos otras viñas viejas y años después pudimos elaborar una sola barrica de 300 litros.
Es un vino único con aroma a pétalos de rosa, probablemente muy diferente de lo que haya probado antes.